Platino: del metal despreciado del Chocó al patrón del kilogramo
En el distrito del Chocó, escribió Antonio de Ulloa en 1748, había minas de oro abandonadas por culpa de la platina, una piedra «de tanta resistencia, que no es fácil romperla, ni desmenuzarla con la fuerza del golpe sobre el yunque de acero».
Para los mineros de la Nueva Granada aquellos granos blancos y pesados eran un estorbo que ensuciaba el oro. Dos siglos y medio después, el platino es uno de los elementos más escasos de la corteza terrestre, el corazón de los catalizadores de los automóviles y la base de uno de los fármacos contra el cáncer más eficaces que existen.
- Ficha del elemento
- Dos mil años antes que Europa
- La platina, un estorbo en las minas de oro
- Ulloa presenta la platina a Europa
- La carrera por domar un metal infusible
- Rusia, el kilogramo y el Bushveld
- Dónde está y quién lo produce hoy
- Un electrodo que curó el cáncer
- Curiosidades y récords
- Mitos y errores frecuentes
- La otra cara: el vestio
- Para más información
Ficha del elemento
| Ficha del elemento | |
| Símbolo y número atómico | Pt · 78 |
| Posición en la tabla | Grupo 10, periodo 6, bloque d |
| Configuración electrónica | [Xe] 4f¹⁴ 5d⁹ 6s¹ |
| Densidad | 21,45 g/cm³, unas 2,7 veces la del hierro |
| Punto de fusión | 1768 °C |
| Abundancia en la corteza | Unos 0,005 mg/kg |
| Isótopos naturales | Seis; el más abundante es el ¹⁹⁵Pt (33,8 %) |
| Primera descripción científica | Ulloa (1748); estudio de Brownrigg y Watson (1750) |
| Nombre | Del español platina, diminutivo despectivo de plata |

Dos mil años antes que Europa
La historia del platino no empieza en un laboratorio europeo, sino en la costa del Pacífico, entre Esmeraldas (Ecuador) y Tumaco (Colombia). En 1879, el geólogo alemán Theodor Wolf, contratado por el Gobierno ecuatoriano, encontró en la provincia de Esmeraldas pequeños objetos de oro y de platino arrastrados desde antiguos túmulos funerarios. Uno de ellos era un lingote diminuto con un 84,95 % de platino. Wolf concluyó que un pueblo capaz de fabricar aquellas aleaciones no podía llamarse inculto.
Las excavaciones de Marshall Saville en la isla de La Tolita (1907) y el informe de William Farabee sobre los hallazgos de 1912 confirmaron que los orfebres de la región hacían joyas de platino puro, piezas de platino adornadas con bolitas de oro y objetos con una cara de cada metal. Las dataciones por radiocarbono del sitio de La Tolita se sitúan entre los siglos I y IV de nuestra era.
¿Cómo trabajaban un metal que funde a 1768 °C, una temperatura que ningún horno de la época alcanzaba? La respuesta la dio en los años treinta el metalurgista danés Paul Bergsøe. Al estudiar granos a medio trabajar, comprendió que los orfebres mezclaban el platino con un poco de polvo de oro y lo calentaban con un soplete sobre carbón: el oro fundía, mojaba los granos y los «soldaba». Con golpes de martillo y recalentados sucesivos obtenían una aleación homogénea que podían laminar. Era un sinterizado con fase líquida, una técnica de metalurgia de polvos que la industria moderna redescubriría muchos siglos después. Los análisis metalográficos de Scott y Bray (1980), sobre piezas de Copenhague y del Museo del Oro de Bogotá, confirmaron esta interpretación.


La platina, un estorbo en las minas de oro
Tras la conquista, aquel saber se perdió. En los siglos XVII y XVIII, los placeres auríferos del Pacífico neogranadino, en los distritos de Nóvita, Condoto, Iró y Barbacoas, producían oro mezclado con granos de un metal blanco que no se fundía en las forjas ni se amalgamaba con el mercurio. Los mineros lo llamaron platina. Hasta que se descubrieron los placeres de los Urales, en 1824, todo el platino que llegaba a Europa salió de esa franja de ríos entre Esmeraldas y Quibdó.
La platina no era solo una molestia. Como era casi tan densa como el oro, servía para adulterarlo: en las casas de moneda de Santafé y Popayán llegaron a circular monedas de oro falsificadas con alma de platino. En 1731, en Santafé de Bogotá, los funcionarios de la Corona arrojaron al río Bogotá una carga de platina para que no se usara en fraudes.
La prohibición no detuvo el comercio. Desde Cartagena de Indias, buena parte de la platina salió de contrabando hacia Jamaica, en manos inglesas, y hacia Curazao, en manos holandesas. En enero de 1743 llegaron a Londres desde Jamaica unos lingotes vendidos como oro que en la Casa de la Moneda resultaron tener apenas un 10 % de ese metal; el resto era, con toda probabilidad, platino. Cuando por fin entendió su valor, en la década de 1780, la Corona declaró la platina «privativo metal de la Real Corona», le fijó un precio y organizó su envío a España: en 1789 llegó a Madrid el mayor cargamento documentado, unos 1630 kg repartidos en 41 cajones.
La contradicción la resumió en 1804 un funcionario del Chocó: «¿Es la platina metal precioso o no? Si lo es, ¿por qué no se ofrece por ella un precio proporcionado? Si no, ¿por qué se prohíbe su comercio?».

Ulloa presenta la platina a Europa
El primer libro impreso que dio a conocer la platina a los científicos europeos nació de una expedición geodésica. En 1735, la Académie des Sciences de París envió una misión a Quito para medir un grado de meridiano en el ecuador, y Felipe V exigió que la acompañaran dos oficiales de la Armada española: Jorge Juan, de 21 años, y Antonio de Ulloa, de 19. Ulloa recorrió el virreinato durante casi una década.
El regreso fue accidentado. En agosto de 1745, su barco fue apresado por la Marina británica frente a Louisbourg (Nueva Escocia), y Ulloa llegó prisionero a Londres. Allí se ganó la amistad de Martin Folkes, presidente de la Royal Society, y de William Watson. En 1746 fue elegido miembro de la Royal Society, recuperó sus papeles y pudo volver a España. En 1748 publicó en Madrid, con Jorge Juan, la Relación histórica del viage a la América Meridional, donde aparece el pasaje sobre la platina del Chocó. Según McDonald y Hunt, no hay pruebas de que Ulloa llevara muestras a Europa: su aporte fue la descripción.

Crédito: dominio público, vía Wikimedia Commons

Las primeras muestras que estudiaron los científicos llegaron por otra vía. En 1741, el ensayador inglés Charles Wood llevó de Jamaica a Inglaterra granos de platina que entregó al médico William Brownrigg. En 1750, William Watson leyó ante la Royal Society los trabajos de Brownrigg y Wood, que concluían que aquel «semimetal» era «un cuerpo muy singular que merece una investigación de su naturaleza más exacta que la hecha hasta ahora». Brownrigg mostró a la sociedad el mineral, el metal purificado y hasta una espada con el pomo hecho en parte de platino. Con esa publicación, la platina entró en la química europea. En la Nueva Granada, el botánico José Celestino Mutis también escribió sobre lo difícil que era separar el oro del platino en las menas del Chocó.
La carrera por domar un metal infusible
Durante las décadas siguientes, químicos de media Europa intentaron fundir o forjar el platino. El problema era doble: el metal no fundía en ningún horno disponible y la platina venía mezclada con hierro, oro y otros metales que la volvían quebradiza.
El éxito llegó en un colegio del País Vasco. En el Real Seminario Patriótico de Vergara, fundado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, trabajaban el químico francés Pierre-François Chabaneau y el riojano Fausto de Elhuyar, que en 1783 había aislado el wolframio con su hermano Juan José. Cuando Fausto partió hacia Hungría y México en 1785, Chabaneau siguió solo con la investigación.
Lo que ocurrió se conoce gracias a dos cartas de Fausto a su hermano, copiadas en Bogotá y guardadas en el archivo de Mutis. La primera, fechada en Vergara el 17 de marzo de 1786, describe el método: Chabaneau disolvía la platina en agua regia, la precipitaba con sal amoníaco (con lo que el hierro quedaba en la disolución), calcinaba el precipitado hasta que el polvo pasaba de gris a «un hermoso blanco plateado» y luego lo compactaba, martillaba y recocía una y otra vez, hasta forjarlo en barras. Ese mismo día habían obtenido una pieza de 13 onzas. Era metalurgia de polvos, como en La Tolita, pero sin oro: el platino se unía en estado sólido.


El ministro ordenó guardar el secreto, y Chabaneau no publicó su procedimiento. Carlos III lo llevó a Madrid, le dio una cátedra y puso a su cargo un laboratorio dedicado al platino, primero en la calle de Hortaleza y después en la calle del Turco. Un folleto de 1857 sobre Chabaneau, que McDonald y Hunt consideran exagerado pero creíble en este punto, cuenta que un día el conde de Aranda lo encontró tirando por la ventana frascos, minerales y disoluciones mientras juraba que no volvería a tocar «el maldito metal». Tres meses después, Chabaneau le mostró un cubo de platino de 10 cm de lado.
Los análisis modernos explican aquellos tropiezos. En 2020, un equipo de mineralogistas estudió un concentrado de platina conservado en Madrid, probablemente del mismo lote que usaba Chabaneau: contenía un 37 % de aleaciones de platino y hierro, un 17 % de oro y cerca de un 30 % de ilmenita y hematita. El método solo funcionaba bien con platina pobre en iridio, lo que explica sus fracasos iniciales.

El primer objeto fabricado con aquel platino maleable fue un cáliz, obra del platero Francisco Alonso. Lleva grabada la fecha de 1788 en su interior y en 1789 Carlos III lo regaló al papa Pío VI. Mide unos 30 cm, pesa casi dos kilogramos y se conserva en el Tesoro de San Pedro, en el Vaticano. Comenzaba la llamada «edad del platino» española. El laboratorio de Madrid llegó a recibir en un solo día 46 kg de platino en grano, más de lo que reunían todos los laboratorios oficiales de España en 1909. Aquella edad terminó en 1808, cuando la invasión napoleónica destruyó el laboratorio; Chabaneau ya se había retirado a Francia en 1799.

Rusia, el kilogramo y el Bushveld
En 1824 se descubrieron ricos placeres de platino en los Urales y Rusia desplazó a la Nueva Granada como gran productora. Entre 1828 y 1845, el Imperio ruso acuñó la única moneda de platino de circulación de su siglo: 1 371 691 piezas de 3 rublos, 14 847 de 6 rublos y 3474 de 12 rublos. Suspendió la emisión en 1845 por la caída del precio del platino y lo caro que resultaba acuñarlo.


Su resistencia a la corrosión hizo del platino el material ideal para un patrón de medida. En 1889, el prototipo internacional del kilogramo, un cilindro de 90 % de platino y 10 % de iridio guardado en Sèvres, cerca de París, se convirtió en la referencia de masa del mundo. Lo fue durante 130 años: en 2019 el kilogramo pasó a definirse a partir de la constante de Planck. El metal que la Corona arrojó al río Bogotá acabó midiendo el kilogramo de todo el planeta.

En el siglo XX, el centro de gravedad se movió a Sudáfrica. El primer informe científico de platino en el Complejo de Bushveld lo firmó William Bettel el 10 de noviembre de 1906, y en 1924 Hans Merensky identificó el horizonte que lleva su nombre, el Merensky Reef, que convirtió al país en el primer productor del mundo.
Dónde está y quién lo produce hoy
El platino es uno de los elementos más escasos de la corteza terrestre: unos 0,005 mg por kilogramo de roca. Aparece de dos formas. Una son los granos y pepitas nativos de los placeres aluviales, como los del Chocó y los Urales. La otra, hoy la más importante, son los yacimientos magmáticos de sulfuros. El mayor de todos es el Complejo de Bushveld, que concentra la mayor parte de las reservas mundiales de metales del grupo del platino, estimadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) en más de 76 000 toneladas.
En 2025, la producción minera mundial rondó las 170 toneladas. Sudáfrica aportó unas 120 (el 71 %), seguida de Rusia (20), Zimbabue (18), Canadá (5) y Estados Unidos (1,8). La producción sudafricana cayó un 9 % por el aumento de los costos de la minería profunda y los cortes eléctricos, y la rusa un 6 %. El precio medio subió alrededor de un 25 %, hasta unos 1200 dólares por onza troy.

¿Adónde va todo ese platino? Entre 2021 y 2025, los catalizadores de los automóviles, que transforman el monóxido de carbono y los hidrocarburos sin quemar de los gases de escape, absorbieron entre el 36 % y el 44 % de la demanda. La industria (química, refinación de petróleo, vidrio, medicina y electrónica) tomó entre el 23 % y el 35 %, y la joyería entre el 24 % y el 30 %. La inversión osciló entre ventas netas del 8 % y compras del 14 %.

El Chocó no dejó de producir. La Compañía Minera Chocó Pacífico industrializó la extracción entre 1897 y 1930, y hoy la minería de oro y platino de la región convive con la pobreza y la informalidad.
Un electrodo que curó el cáncer
El platino no cumple ninguna función biológica conocida, y el metal es casi inerte. Algunos de sus compuestos, en cambio, tienen una actividad biológica enorme, y el descubrimiento fue accidental. En 1965, el biofísico Barnett Rosenberg estudiaba en la Universidad Estatal de Míchigan el efecto de un campo eléctrico sobre la bacteria Escherichia coli y observó que las células dejaban de dividirse. La causa no era el campo, sino unos compuestos de platino que se formaban en los electrodos, supuestamente inertes. En 1969, su grupo mostró que algunos de esos compuestos eran potentes agentes antitumorales.
Uno de ellos, el cisplatino, fue aprobado por la FDA de Estados Unidos en 1978. Con él, la supervivencia de los pacientes con cáncer de testículo pasó de alrededor del 10 % a más del 90 %. Para estudiar cómo actúan este y otros fármacos de platino, los químicos aprovechan una propiedad del núcleo: el isótopo ¹⁹⁵Pt tiene espín ½, lo que permite observarlo por resonancia magnética nuclear.
Curiosidades y récords
- Todo el platino es un poco radiactivo. Uno de sus seis isótopos naturales, el ¹⁹⁰Pt (0,012 %), se desintegra con una semivida de cientos de miles de millones de años. Su actividad es tan débil que no tiene ninguna consecuencia práctica.
- El kilogramo del mundo fue de platino durante 130 años, de 1889 a 2019.
- La única moneda de platino de circulación del siglo XIX fue rusa, y se acuñaron más de 1,3 millones de piezas de 3 rublos.
- Un fármaco que nadie diseñó. El cisplatino apareció porque unos electrodos «inertes» se estaban disolviendo en el cultivo de bacterias.
- Un cubo de 10 cm. Tres meses después de destrozar su laboratorio, Chabaneau mostró al conde de Aranda un cubo de platino maleable de 10 cm de lado.
- Metalurgia de polvos precolombina. Los orfebres de La Tolita sinterizaban platino con oro casi dos milenios antes de que Europa lograra forjarlo.
Mitos y errores frecuentes
- «Ulloa descubrió el platino en el Chocó.» Ulloa no lo descubrió ni, por lo que se sabe, llevó muestras a Europa. Su libro de 1748 lo dio a conocer a los científicos europeos, pero la platina ya circulaba entre mineros, funcionarios de las casas de moneda y contrabandistas, y los orfebres precolombinos la trabajaban desde hacía siglos.
- «Los españoles arrojaban toneladas de platina a los ríos.» El episodio documentado, de 1731, es una carga arrojada al río Bogotá. El gesto fue más ceremonial que masivo.
- «Chabaneau obtuvo el platino maleable en Madrid.» Lo consiguió en Vergara, con Fausto de Elhuyar, en 1786; el laboratorio de Madrid vino después.
- «La Royal Society liberó a Ulloa y publicó sus observaciones en 1748.» Ulloa fue elegido miembro de la Royal Society en 1746, cuando era prisionero en Londres, y publicó su Relación histórica en Madrid en 1748.
- «Más de la mitad del platino del mundo va a los catalizadores de los coches diésel.» Entre 2021 y 2025, el sector automotriz en su conjunto absorbió entre el 36 % y el 44 % de la demanda.

La otra cara: el vestio
La platina guardaba más secretos. Entre 1803 y 1804, Wollaston y Tennant encontraron en ella paladio, rodio, osmio e iridio, y los químicos se lanzaron a buscar el resto de la familia. En 1808, un profesor de Vilna anunció un sexto metal al que llamó vestio, como el asteroide Vesta. Nadie pudo reproducirlo, y dos siglos después todavía se discute qué tenía en el matraz.
Para más información
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- Cawthorn, R. G. (2006). Centenary of the discovery of platinum in the Bushveld Complex. Platinum Metals Review, 50(3), 130–133. https://doi.org/10.1595/147106706X119746
- Chaston, J. C. (1980). The powder metallurgy of platinum. Platinum Metals Review, 24(2), 70–79. https://doi.org/10.1595/003214080X2427079
- Gervilla, F., García-Guinea, J., y Capitán-Vallvey, L. F. (2020). Platina in the 18th century: Mineralogy of the crude concentrate used in the first modern attempts at refining platinum. Mineralogical Magazine, 84(2), 289–299. https://doi.org/10.1180/mgm.2020.3
- Golden Goose Award. (s. f.). Cisplatin breakthrough redefines testicular cancer treatment. https://www.goldengooseaward.org/01awardees/cisplatin
- Juan, J., y Ulloa, A. de. (1748). Relación histórica del viage a la América Meridional. Antonio Marín.
- Laboratoire national de métrologie et d'essais. (s. f.). The kilogram. https://www.lne.fr/en/learn-more/international-system-units/kilogram
- Lane, K. (2011). Gone platinum: Contraband and chemistry in eighteenth-century Colombia. Colonial Latin American Review, 20(1), 61–79. https://doi.org/10.1080/10609164.2011.552549
- Lara Rodríguez, J. S., Tosi Furtado, A., y Altimiras Martin, A. (2019). Minería del platino y el oro en Chocó: pobreza, riqueza natural e informalidad. Revista de Economía Institucional, 22(42), 241–268. https://doi.org/10.18601/01245996.v22n42.10
- Leal León, C. (2009). La Compañía Minera Chocó Pacífico y el auge del platino en Colombia, 1897-1930. Historia Crítica, (39E), 150–164. https://doi.org/10.7440/histcrit39e.2009.08
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- Rosenberg, B., Van Camp, L., y Krigas, T. (1965). Inhibition of cell division in Escherichia coli by electrolysis products from a platinum electrode. Nature, 205(4972), 698–699. https://doi.org/10.1038/205698a0
- Rosenberg, B., VanCamp, L., Trosko, J. E., y Mansour, V. H. (1969). Platinum compounds: A new class of potent antitumour agents. Nature, 222, 385–386. https://doi.org/10.1038/222385a0
- Scott, D. A., y Bray, W. (1980). Ancient platinum technology in South America. Platinum Metals Review, 24(4), 147–157. https://doi.org/10.1595/003214080X244147157
- U.S. Geological Survey. (2026). Mineral commodity summaries 2026: Platinum-group metals. https://pubs.usgs.gov/periodicals/mcs2026/mcs2026-platinum-group.pdf
- Watson, W., y Brownrigg, W. (1750). Several papers concerning a new semi-metal, called platina; communicated to the Royal Society by Mr. Wm. Watson F.R.S. Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 46(496), 584–596. https://doi.org/10.1098/rstl.1749.0110
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- Wikipedia. (2026). Platinum coins of the Russian Empire. Consultado el 30 de septiembre de 2026. https://en.wikipedia.org/wiki/PlatinumcoinsoftheRussian_Empire
- World Platinum Investment Council. (s. f.). Demand drivers. https://platinuminvestment.com/about/demand-drivers