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Marguerite Perey

19 de octubre de 202614 min de lectura

Marguerite Catherine Perey (nacida el 19 de octubre de 1909 y fallecida el 13 de mayo de 1975) fue una destacada científica francesa, reconocida en la historia de la química física por el descubrimiento del francio (elemento 87), hallazgo que fue presentado formalmente a la comunidad científica el 9 de enero de 1939. Iniciando su carrera profesional el 1 de octubre de 1929 como técnica de química y asistente de laboratorio personal de la laureada Marie Curie, Perey dedicó meticulosamente su vida científica a la purificación y el estudio de la familia radiactiva del actinio.

Su notable rigor metodológico le permitió identificar la radiación inesperada que confirmaba la existencia del último elemento de origen natural descubierto en la tabla periódica. A pesar de que su carrera investigativa y su vida se vieron truncadas por un severo cáncer óseo, inducido por sus años de exposición a la radiación al manipular materiales sin guantes de protección, su legado fue inmortalizado al convertirse en la primera mujer elegida como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Francia el 12 de marzo de 1962.

Marguerite Perey, destacada científica francesa
Marguerite Perey, destacada científica francesa

Primeros Años y Formación Técnica

Orígenes en Villemomble y limitaciones económicas

Marguerite Catherine Perey nació el 19 de octubre de 1909 en Villemomble, una localidad situada al este de París, Francia. Fue la menor de cinco hijos en el seno de una familia protestante de clase media, conformada por sus padres Émile Louis Perey y Anne Jeanne Perey (de soltera Ruissel). Durante su infancia temprana, el padre, quien era propietario de un molino harinero, falleció en el año 1914. Esta pérdida, combinada con una caída en el mercado de valores, generó graves dificultades financieras para la familia. Como consecuencia directa de esta precariedad económica, no hubo dinero suficiente para que Marguerite, su hermana o sus tres hermanos pudieran asistir a la universidad.

Ingreso a la École Féminine d'Enseignment Technique

Dadas las adversidades financieras, Perey se vio en la obligación de abandonar su sueño de ingresar a la escuela de medicina. Como alternativa, se matriculó en la École Féminine d'Enseignment Technique, una escuela vocacional privada especializada en la formación de niñas como técnicas en química. Para lograr pagar la matrícula de esta institución, recibió una beca y trabajó simultáneamente como tutora de niños en edad escolar.

A pesar de las barreras institucionales impuestas a las mujeres en la Francia de principios del siglo XX —donde, hasta el año 1938, se requería el permiso del esposo para matricularse en una universidad— Perey eludió estos obstáculos legales dedicando su vida enteramente a la ciencia sin llegar a casarse. Su esfuerzo rindió frutos cuando, en junio de 1929, logró graduarse y obtener su Diplôme d'Etat de Chimiste (Diploma de Estado como Química).

El Instituto del Radio y Marie Curie

Contratación como técnica de laboratorio en 1929

Marie Curie, fundadora del Institut du Radium en París, tenía por costumbre solicitar al director de la École Féminine d'Enseignment Technique que le recomendara a la mejor estudiante de química de la clase graduada para contratarla como asistente. En el año 1929, la estudiante seleccionada para este mérito fue Marguerite Perey. Durante la entrevista inicial, Perey experimentó un profundo nerviosismo y llegó a confundir a Curie con una secretaria, debido a su vestimenta completamente negra, cabello gris recogido en un moño, gafas gruesas y una apariencia de extrema palidez y fragilidad.

A pesar de sus dudas sobre el resultado de la entrevista, Perey fue contratada oficialmente y comenzó a trabajar el 1 de octubre de 1929. Lo que ella estimaba que sería una ocupación temporal de apenas unos meses, terminó convirtiéndose en una trayectoria de 20 años de investigación ininterrumpida. Perey asumió el cargo de técnica química y operó como la asistente personal de laboratorio de Marie Curie, trabajando estrechamente con ella hasta su fallecimiento el 4 de julio de 1934.

Estudio exhaustivo y purificación del actinio

La tarea principal asignada a Perey en el instituto consistió en la purificación de actinio y otros radioelementos extraídos de la pechblenda (mineral actualmente denominado uraninita), una fuente radiactiva rica en uranio de la cual los esposos Curie ya habían aislado el polonio y el radio. El estudio del actinio presentaba desafíos técnicos mayúsculos debido a su extrema escasez y a la imposibilidad química de separarlo completamente del lantano, elemento situado justo por encima en la tabla periódica y que se encuentra presente en cantidades considerables en el mineral de uranio.

Marie Curie instruyó directamente a Perey en los tediosos y rigurosos métodos de recristalizaciones repetidas, evaporaciones y precipitaciones fraccionadas necesarias para concentrar el actinio, así como en las técnicas de separación rápida de sus productos de desintegración (isótopos hijos) requeridas para obtener el elemento en estado puro. Gracias a esta disciplina metodológica, para mediados de la década de 1930, Perey se consolidó como la máxima autoridad mundial en el estudio del actinio.

El nivel de pureza de sus preparaciones fue tal que se utilizaron con éxito para la primera determinación del espectro del actinio, llevada a cabo en el laboratorio del laureado Nobel Pieter Zeeman en Ámsterdam. No obstante, el crédito oficial por este logro fue atribuido a su supervisor, André Debierne, mientras que Perey únicamente recibió un documento con las palabras "mille remerciements" (muchas gracias) escritas a mano.

El Descubrimiento del Francio (Elemento 87)

Intentos fallidos previos en la búsqueda del Eka-cesio

Desde el año 1911, el laureado estadounidense Theodore William Richards predijo que el elemento 87, conocido temporalmente bajo la nomenclatura de Mendeleiev como "eka-cesio", sería inestable. Durante décadas, la comunidad científica presenció múltiples anuncios erróneos sobre su hallazgo. En 1925, Gerald J. F. Druce y Frederick H. Loring afirmaron haberlo aislado, denominándolo alkalinium. Ese mismo año, D. K. Dobroserdov reportó radiactividad en muestras de potasio y nombró al supuesto elemento russium. Posteriormente, en 1930, Fred Allison anunció el descubrimiento del virginium mediante una técnica magneto-óptica no ortodoxa. Finalmente, en 1939, Horia Hulubei e Yvette Cauchois anunciaron la detección del moldavium utilizando un espectrómetro de rayos X de alta resolución. Todos estos hallazgos resultaron imposibles de reproducir o fueron producto de interpretaciones incorrectas de datos experimentales.

Aislamiento del Actinio K y confirmación del hallazgo

El verdadero avance ocurrió cuando Marguerite Perey, dudando de las mediciones publicadas en 1935 por investigadores estadounidenses sobre la emisión beta del actinio-227, decidió investigar el fenómeno por su cuenta. Perey partió de una fuente muy concentrada de óxido de lantano actinífero y la sometió a una rápida limpieza radioquímica para eliminar todos los isótopos hijos del actinio. Inmediatamente después de la purificación, midió la actividad beta y observó un incremento rápido e inesperado en la actividad durante las primeras dos horas, con una vida media de aproximadamente 20 minutos.

Poco después de la Navidad de 1938, equipada únicamente con un electrómetro y cristalería de laboratorio ordinaria, Perey se dispuso a probar la existencia y el origen de este nuevo elemento. Mediante un cuidadoso análisis químico, demostró que el producto de desintegración desconocido no era torio, radio, plomo, bismuto ni talio. Al observar que el material coprecipitaba con perclorato de cesio, confirmó que se trataba de un metal alcalino: el elemento faltante en el espacio vacío debajo del cesio en la tabla periódica. Siguiendo la tradición de la época, denominó inicialmente a esta sustancia "Actinio K".

Controversia científica, defensa de tesis y nomenclatura

El descubrimiento fue presentado formalmente a la Académie des Sciences de Paris el 9 de enero de 1939 por Jean Perrin. Sin embargo, Perrin defendió simultáneamente la existencia del moldavium de su estudiante Hulubei, menospreciando el hallazgo de Perey como un "elemento fugitivo" e intentando degradarlo a un simple isótopo radiactivo de un elemento estable que en realidad no existía.

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Perey defendió su tesis doctoral titulada L'élément 87: Actinium K el 21 de marzo de 1946 ante un comité integrado por André Debierne e Irène Joliot-Curie. Durante la defensa, Perey sugirió el nombre "catium" (con símbolo Cm) basándose en que sería el catión más electropositivo. Irène y Frédéric Joliot-Curie se opusieron firmemente porque la fonética induciría a los químicos angloparlantes a pensar en gatos ("cats") y porque el símbolo Cm ya había sido asignado al curio.

En la versión escrita de su tesis, Perey propuso formalmente el nombre Francio, en homenaje a su país, con el símbolo Fa. Por sugerencia de Bertrand Goldschmidt, el símbolo se ajustó a Fr. Finalmente, en 1951, el nombre francio y el símbolo Fr fueron adoptados oficialmente por la comunidad internacional.

Carrera Académica y Científica

Nombramiento en Estrasburgo y el Centro de Investigaciones Nucleares

Tras la defensa de su tesis, entre 1946 y 1949, Perey ocupó el cargo de maître de recherches en el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), donde se dedicó a la enseñanza de métodos espectroscópicos a técnicos e investigadores. En 1949, su trayectoria dio un salto cualitativo al ser nombrada titular de la Cátedra de Química Nuclear en la Universidad de Estrasburgo, una posición académica que fue creada de manera exclusiva para ella. En este rol, impartió regularmente el curso "Química y Física de Radioelementos", utilizando como material bibliográfico de base las obras de Marie Curie e Irène Joliot-Curie.

Simultáneamente, fue designada como directora de un nuevo laboratorio de investigación asociado al departamento, el cual fue inaugurado el 31 de enero de 1951 por Irène Joliot-Curie. Lo que comenzó como un modesto equipo de unas 10 personas —incluyendo a su primer estudiante de investigación, Jean-Pierre Adloff— se expandió rápidamente. Para el año 1955, la Universidad de Estrasburgo y el CNRS consolidaron todos los laboratorios de ciencias nucleares en el Centre de Recherches Nucléaires. En esta nueva institución de la que fue cofundadora, Perey asumió la dirección del Departamento de Química Nuclear, liderando a un equipo que creció hasta alcanzar los 100 colaboradores.

Nominaciones al Premio Nobel de Química

A pesar de la magnitud de su descubrimiento al aislar el último elemento natural de la tabla periódica, Perey nunca fue galardonada con el Premio Nobel de Química, evidenciando una tendencia histórica del comité de otorgar pocos premios estrictamente por el descubrimiento de elementos individuales. Se tiene registro de que Perey fue nominada al menos en cinco ocasiones: 1952, 1958, 1961, 1965 y 1966.

  • La primera nominación oficial llegó en 1952 por parte del químico francés Louis Hackspill; sin embargo, el comité evaluador dictaminó que, si bien su contribución a la tabla periódica era digna de reconocimiento, no poseía la importancia suficiente para motivar la entrega del Nobel.
  • Posteriormente fue nominada en 1958 por Georges Léon Chaudron, y nuevamente en 1965 por Antoine Willemart y en 1966 por J. Lecomte.
  • Destaca particularmente la nominación de 1961 realizada por Clément Courty, la cual adoptó el tono de una súplica: Courty argumentó que Perey se encontraba gravemente enferma como víctima de la exposición a la radiactividad, sugiriendo que reconocer su contribución constituiría un "acto universal de humanidad". El comité, no obstante, mantuvo su postura inamovible y otorgó el galardón de ese año a Melvin Calvin.

Reconocimientos y Honores

Premios y Comités Internacionales

A lo largo de su destacada trayectoria, Marguerite Perey sirvió en varios comités nacionales e internacionales, incluyendo la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) y la Comisión de Pesos Atómicos. Su rigor investigativo le hizo acreedora de múltiples galardones de alto prestigio en la comunidad científica europea. Entre sus distinciones más notables se encuentran el Grand Prix Scientifique de la Ville de Paris (1960), el grado de Officier de la Légion d'Honneur (1960) y el de Commandeur de l'Ordre des Palmes Académiques (1960). Posteriormente, le fue otorgado el Premio Lavoisier de la Académie des Sciences (1964) y la Medalla de Plata de la Société Chimique de France (1964). Su máxima condecoración nacional llegó de manos del laureado Nobel Alfred Kastler, quien le entregó la distinción de Commandeur dans l'Ordre National du Mérite el 13 de mayo de 1974.

Ingreso Histórico a la Academia de Ciencias de Francia

El hito institucional más significativo en el legado de Perey ocurrió el 12 de marzo de 1962, cuando se convirtió en la primera mujer elegida para integrar la Académie des Sciences de Francia. Aunque no existían reglas procedimentales que excluyeran explícitamente al género femenino, ninguna mujer había logrado obtener un puesto desde la fundación de la academia en 1666. Este reconocimiento le había sido negado previamente en 1910 a su mentora, la laureada con dos premios Nobel Marie Curie, y años más tarde también a Irène Joliot-Curie.

Perey fue elegida para ingresar a la sección de física de la academia tras el fallecimiento de Emile Henriot. Su elección fue contundente, obteniendo 48 votos a favor frente a los 13 recibidos por su competidor, P. Rouard, Decano de la Facultad de Ciencias de Marsella. Consciente de la trascendencia del evento, Perey declaró sentirse conmovida y con la impresión de haber derribado las últimas puertas que aún permanecían cerradas para las mujeres en el ámbito científico.

Sin embargo, es imperativo precisar que fue elegida únicamente bajo la figura de miembro correspondiente (correspondant). Por consiguiente, carecía de un "asiento académico" con voz y voto total, y no ostentaba el título formal de académicien, a pesar de las representaciones triunfalistas de los medios de la época. La academia no admitiría a una mujer como miembro de pleno derecho hasta el año 1979, con la elección de la física Yvonne Choquet-Bruyat.

Efectos Biológicos de la Radiación y Fallecimiento

Exposición temprana y desarrollo del cáncer óseo

Ya en el año 1933, Marguerite Perey comenzó a manifestar los primeros efectos de la exposición continua a la radiación, desarrollando llagas en sus manos y dedos que inicialmente describió a sus familiares como simples "quemaduras químicas". El origen de esta grave afección radicaba en las prácticas de laboratorio estándar de la época, dado que en el instituto de Curie los investigadores manipulaban frascos de materiales radiactivos sin utilizar guantes de protección. Con el paso de los años, los elementos radiactivos absorbidos se concentraron en sus huesos, donde continuaron desintegrándose y emitiendo radiación de forma prolongada, contaminándola indefinidamente. En sus últimos años de vida, se llegó a afirmar que los contadores de radiación se activaban con su sola presencia al entrar en los laboratorios.

Declive de salud y tratamientos paliativos

Tras un aparente periodo de remisión luego de la creación del Centre de Recherches Nucléaires, su salud se deterioró drásticamente en 1959, cuando empezó a padecer dolorosas neuralgias en las manos y la cabeza. Siguiendo recomendaciones médicas, Perey se trasladó a Niza en busca de un clima más benigno, aunque el aislamiento y la imposibilidad de continuar con su trabajo de laboratorio le generaron una profunda aflicción. La enfermedad avanzó de manera inexorable: la radionecrosis presente en ambas manos requirió la amputación de parte de un dedo, mientras que un tumor que comprometía su visión fue tratado con un betatrón en el Hospital Curie.

Fallecimiento y legado en los medios

Tras experimentar una serie de caídas, quedó confinada a su cama en la Clinique du Val de Seine Louveciennes, sufriendo periodos de dolor que ella misma calificó como "crisis violentas e insoportables". Marguerite Perey falleció finalmente el 13 de mayo de 1975 a las 2:40 p.m., a la edad de 65 años. Su nota necrológica fue leída formalmente por Alfred Kastler ante la Académie des Sciences el 21 de mayo de 1975.

Posterior a su deceso, los medios de comunicación tendieron a romantizar su tragedia, elevándola a la categoría de heroína y mártir de la ciencia. Frecuentemente, la prensa exageró su condición médica publicando historias falsas o sobredimensionadas sobre amputaciones múltiples o sobre un supuesto arrepentimiento por no poder volver a tocar obras de piano de Chopin. A pesar de esta distorsión mediática que opacó parcialmente su rigor científico, su figura logró inspirar a nuevas generaciones, apareciendo retratada en cómics y libros infantiles.

Para más información Chapter 10: Marguerite Perey (1909–1975): Discoverer of Francium

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APA: Marguerite Perey (2026). Marguerite Perey. Quimicafacil.net. https://quimicafacil.net/infografias/biografias/marguerite-perey
VANCOUVER: Marguerite Perey [en línea]. Quimicafacil.net; 2026 [citado 2026-10-19]. Disponible en: https://quimicafacil.net/infografias/biografias/marguerite-perey
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